The Economist: Las vastas reservas de armamento de la era soviética de Rusia se están agotando

The Economist: Las vastas reservas de armamento de la era soviética de Rusia se están agotando

Las vastas reservas de armamento soviético de Rusia se están agotando (Finbarr O’Reilly/The New York Times)

 

 

 

Durante mucho tiempo, pareció que la guerra de desgaste entre Ucrania y una Rusia cinco veces más poblada sólo podía acabar de una manera. Pero la tan aclamada ofensiva rusa contra Kharkiv, que comenzó en mayo, se está desvaneciendo. Sus avances en otros puntos de la línea, especialmente en la región de Donbás, han sido triviales desde el punto de vista estratégico y sólo se han conseguido a un coste enorme. La cuestión ahora no es tanto si Ucrania puede seguir luchando, sino más bien cuánto tiempo puede Rusia mantener su ritmo actual de operaciones.

La mano de obra no es uno de los aspectos principales. Rusia parece capaz de seguir encontrando unos 25.000 soldados más cada mes para mantener un número en el frente de unos 470.000, aunque está pagando más por ellos. Por otro lado, está aumentando la producción de misiles para atacar las infraestructuras ucranianas. Pero a pesar de todo lo que se dice de que Rusia se ha convertido en una economía de guerra -con cerca del 8% de su PIB dedicado a gastos militares- sólo puede reemplazar sus asombrosas pérdidas de tanques, vehículos blindados de infantería y artillería sacando del almacén y renovando las reservas acumuladas en la era soviética. Por enormes que sean estas reservas, no son infinitas.

Según la mayoría de las estimaciones de los servicios de inteligencia, tras los dos primeros años de la guerra Rusia había perdido unos 3.000 carros de combate y otros 5.000 vehículos blindados. Oryx, un sitio holandés de inteligencia de fuente abierta, cifra en 3.235 el número de tanques rusos perdidos de los que tiene pruebas fotográficas o videográficas, pero sugiere que el número real es “significativamente mayor”.

Aleksandr Golts, analista del Centro de Estudios de Europa Oriental de Estocolmo, afirma que Vladimir Putin tiene que agradecer al antiguo Politburó los enormes arsenales de armas que se acumularon durante la guerra fría. Dice que los dirigentes soviéticos sabían que el equipo militar occidental era mucho más avanzado que el suyo, por lo que optaron por la producción masiva, fabricando miles de vehículos blindados en tiempos de paz para casos de guerra. Según Golts, antes de su desaparición, la Unión Soviética tenía tantos vehículos blindados como el resto del mundo.

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