Pugna de poderes y anarquía: el origen de la tragedia en mina de La Paragua

Puerto Uraima, donde se toma otra curiara para llegar al puerto de Bulla Loca. El trayecto fluvial dura entre 30 y 40 minutos. Fotos Pableysa Ostos

 

 

 





Pocas cosas vienen sobre su espalda. Atrás dejó la mina y el oro, su principal motivo por el que estaba allá. Él es uno de los sobrevivientes que dejó lo ocurrido en la mina Bulla Loca, en La Paragua, el pasado 20 de febrero. El recuerdo está nítido en su mente. “Yo estaba trabajando cuando sentí la tierra. Quedé pegado en una de las paredes, por así decirlo”.

Por Pableysa Ostos/Corresponsalía lapatilla.com

“Cerca de mí quedaron compañeros, que pedían que los sacaran, pero era difícil, ya que botaba sangre por la nariz y la boca. A mí me lograron sacar mis compañeros, poco a poco moviéndome entre la tierra”, señaló el minero que prefirió resguardar su nombre por medidas de seguridad.

Después de lo sucedido, estuvo ayudando a sacar cuerpos, hasta este jueves 22 de febrero, que salió de la mina. El trayecto de regreso a La Paragua no es fácil para los que hacen vida en Bulla Loca. Primero, deben tomar en el puerto una curiara a motor y les cobran 2 gramas (104,89 dólares por persona). Luego llegan al puerto de Uraima y caminan por una trocha hasta llegar a otro punto de lancheros, donde pagan nuevamente 2 gramos de oro para llegar a La Paragua, que está a unas 3 horas.

Pero a la travesía, que ya de por sí es escabrosa, se le suma que el río La Paragua está muy bajo y eso obliga a los lancheros a maniobrar con mucho cuidado en ciertos tramos para no rozar con las piedras.

Militares manejan todo

Puerto Uraima. A algunos lancheros que estaban apoyando durante la tragedia, les decomisaron la gasolina. Fotos Pableysa Ostos

 

 

 

Otros de los relatos que recabamos en lapatilla.com fue el de una mujer, que desde el pasado miércoles estuvo entre el hospital y el puerto de Guacara. En la mina estaban cinco de sus familiares, entre esos sus hermanos y sobrinos. Ella advierte que la mina ya les había “dado el mensaje de que algo venía”.

“Mi sobrino se paraba a este lado, corría tierra, se paraba a aquel lado, corría tierra, eso se iba a caer, eso se iba a caer ya. Y este derrumbe se dio, porque echaron agua arriba y claro debilitó la tierra y cedió. A esa persona que hizo eso, deberían investigarla”, denunció la mujer, que hasta el jueves 22 de febrero, seguía en el puerto de Guacara esperando al resto de sus familiares.

Detalló que era la primera vez que sus parientes iban a la mina a trabajar. Ellos habían entrado hace unos 20 días a Bulla Loca. “El miércoles salieron dos. Salió una curiara de allá a las 9:00 de la mañana y lograron venir dos. Tres se quedaron allá, porque no entraron en la curiara”.

Revela que, en primera instancia, fue difícil saber de sus familiares, porque habían mandado a apagar los Wifi en la zona, el cual tiene un costo por hora de una grama, es decir, unos 5 dólares. “Esa es una comunidad indígena. Claro, entonces necesitan permiso del capitán. Y el capitán aquí (La Paragua) llamó para que apagaran todos los WiFi. Y entonces la población llegó allá a la casa y los tuvo que mandar a prender otra vez”, contó la mujer.

Relató que el día de los sucesos salieron unas 5 curiaras pasadas las 8:00 de la noche, para prestar apoyo, pero 4 horas después ya estaban de regreso, “porque les quitaron la gasolina allá arriba, no los dejaron. Hubo más de 10 lancheros que estaban prestando el apoyo para subir a ayudar a la gente y no le dieron gasolina. Los militares son los que manejan todo aquí, ellos son los que manejan esa bomba de combustible, ellos son los que manejan todo aquí en el pueblo”.

La ruta

Vivienda en pueblo de Bulla Loca. Para llegar a la mina hay que caminar durante 30 minutos. Fotos Pableysa Ostos

 

 

 

Llegar a la mina Bulla Loca no es fácil. Deben tomar una curiara con motor en puerto Guacara, la cual tiene un costo de 2 gramos de oro lo equivalente a unos 104,89 dólares. En este trayecto se pueden tardar entre 3 y 4 horas, dependiendo de cómo esté el nivel del río.

Al llegar a Uraima, se toma una trocha, que caminando son unos 30 minutos, también pueden montarse con un “toyoyero” (vehículos rústicos), que cobran por trasladar hasta el puerto Uraima, donde se toma otra curiara hasta el puerto de Bulla Loca, costando entre 1 o 1.5 gramos de oro. La distancia de un lugar a otro es de 30 a 40 minutos. Al llegar al puerto de Bulla Loca, deben caminar unos 30 minutos más para adentrarse en la mina.

“Todo el trayecto se hace más largo, porque el río está seco y las curiaras vienen casi pegando con las piedras”, relató uno de los lancheros.

Con la tragedia ocurrida en la mina, el puerto de Uraima estuvo albergando a más de 30 personas, quienes esperaban por la benevolencia de los lancheros y hasta de los otros pasajeros para poder retornar a La Paragua. “Me están cobrando dos gramas de oro, cuando yo no llegó a eso. De la mina no me traje casi nada”, relató otro sobreviviente.

La tarde de este jueves 22 de febrero, unos militares llegaron hasta este puerto para informar que enviarían 10 lancheros, que les darían el combustible, aceite, entre otras cosas, para que pudieran trasladar a las personas de forma gratuita hasta La Paragua este viernes 23 de febrero. Durante nuestro retorno por curiara desde Uraima, pudimos observar 4 de estas embarcaciones. En estas solo iban a bordo un lanchero y su ayudante.

¿Por qué Bulla Loca?

Cerca de La Paragua hay minas, que quedan a unos 10 minutos en curiaras, pero el bajo nivel del río tenía inoperativas esas zonas mineras, lo cual hizo que muchos emigraran hasta Bulla Loca, ya que tenía “mejores condiciones” para extraer el material aurífero.

Bulla Loca es una mina que tiene menos de 2 años operativa. Los familiares de los trabajadores explicaron que durante meses, muchos de los que ahí laboran estuvieron esperando el permiso de trabajo, el cual es autorizado por el Capitán General Indígena (pemón) Andrés Solís, quien según lo denunciado por los familiares, cobró un gramo de oro por cada permiso otorgado.

Destacan que todos los accesos a las minas son autorizados por Solís, a quien durante nuestra estadía en la población no se le vio. “Ese se fue para Puerto Ordaz, huyendo”, se rumoraba a las afueras del hospital de La Paragua.

¿Qué pasó en Bulla Loca?

En La Paragua, los familiares angustiados esperan noticias sobre sus parientes en la mina. Fotos Pableysa Ostos

 

 

 

La mañana de este viernes 23 de febrero, el gobernador del estado Bolívar, Ángel Marcano, rindió un parte oficial desde el hangar de la gobernación en Puerto Ordaz. Los dos anteriores fueron informados desde La Paragua. Desde ahí aseguró que hubo 16 fallecidos y 16 heridos, mientras que otras 208 personas fueron rescatadas.

Pero la versión que dan los testigos es muy distinta a la oficial. Relataron que ese día los ánimos se caldearon en la mina. “Ya la gente tenía 15 días esperando para que le dieran el vire (chance o autorización) y nada. Entonces tuvimos que meternos para poder trabajar, porque ya muchos tenían hasta dos días sin comer y las bodegas no estaban fiando, porque sin trabajo cómo se les paga”.

“Los paleros se revolucionaron, porque ya tenían días diciéndoles que el vire era para el martes, luego domingo y así fueron pasando los días. Se suponía que ese día después de las 9:00 de la mañana, los dueños de máquinas y los indígenas darían el vire, se hizo la tarde, y los ánimos se calentaron arriba en los barrancos. La gente empezó a bajar para picar. No hubo vire como tal, los paleros terminaron invadiendo ese terreno para sacar material”, relató el sobreviviente.

Sumaron que el derrumbe fue provocado por “una capitana indígena dueña de máquina, y otros dueños se molestaron porque no los dejaron barrer y terminar su corte, y empezaron a echarle agua al barranco”, el cual está conformado por caolín (mineral que se usa para fabricar materiales de cerámica) y al caerle agua, se va agrietando.

El sistema en la mina Bulla Loca es que estas empresas usan máquinas para “barrer” la tierra y hacer su corte (recabar material para extraer el oro). Luego de esto, le dan paso a los indígenas para que ingresen y, por último, acceden los criollos (todos aquellos que no son indígenas), que son “paleros” como también les dicen a los mineros artesanales (que usan batea) para que se “rebusquen”.

Afirman que tan solo la primera noche del hecho recuperaron unos 21 cuerpos sin vida. “Hay ahí más gente. Y muertos que ya ni van a sacar, porque la gente sigue trabajando esa tierra y si se consigue un cuerpo, le echan tierra y siguen, esa es la verdad. Al Gobierno no le interesa que se sepa la cantidad de fallecidos que hay allá. Hasta este jueves nosotros contabilizamos 31”.

Mientras, muchas familias mantienen la esperanza de hallar con vida a sus parientes, pero todo indica que las labores de búsqueda por parte de las autoridades parecieran haber llegado a su fin.