Benigno Alarcón: El referendo fue un autogol y una oportunidad para la gente de expresar su rechazo al Gobierno

Benigno Alarcón

 

El pasado 3 de diciembre se llevó a cabo el referendo sobre el Esequibo organizado por el régimen de Nicolás Maduro, un evento electoral que no contó con la participación de un grueso de la población, lo cual quedó evidenciado en los centros de votación totalmente vacíos en todo el territorio nacional.

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Sin embargo, el régimen de Maduro calificó la elección como exitosa tras los resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral en el que señalaban más de 10 millones de “votantes”, generando dudas en la población venezolana.

En este sentido y ante un escenario complejo debido a la persecución a algunos líderes políticos de la oposición tras el referendo consultivo, el equipo de LaPatilla conversó con el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), Benigno Alarcón, sobre lo ocurrido el 3 de diciembre y lo que se espera será el camino a la próxima contienda electoral por la presidencia de la república en 2024.

¿Cuál es su interpretación de lo que ocurrió el domingo 3 de diciembre con el referendo sobre el Esequibo?

-Lo que pasó, desde mi punto de vista, es lo que todos vimos. No hay que complicarse en buscar lo que pasó o el diagnóstico. Fue evidente que el referendo no funcionó como el Gobierno esperaba, que la participación masiva que trató de empujarse desde todas las instancias del Gobierno utilizando todo el aparataje estatal, utilizando todos los medios de comunicación en una campaña que, yo diría, estaba bien orquestada y que fue muy intensa, al final no dio resultados.

Es difícil saber cuántas personas pudieron haber votado, particularmente no hicimos un seguimiento sistematizado ni teníamos testigos o gente en las mesas, pero digamos que las pocas personas que uno conocía, porque eran miembros de mesa de aquí y de allá, más o menos coinciden en un 10 % y 15 %. Creo que esa cifra puede corresponderse a la realidad, porque al final del día teníamos 28 mil centros de votación, pero no vimos ninguna cola en un centro, así como movilización importante de votantes.

Un dato que confirma que la participación fue muy baja, fue el reporte muy ambiguo que se dio el domingo en la noche sobre los resultados, que al hablar de votos y no votantes, la gente interpretó que se hablaba de dos millones de votantes que multiplicado por las cinco preguntas daba diez millones de respuestas. Entonces, la gente confirmó que era coherente con lo que se había visto.

Otro dato curioso que de alguna manera confirma la sospecha de que el resultado no fue favorable, es el hecho de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha publicado en su página resultados oficiales y lo que sospechamos que no va a ocurrir es que publiquen las actas de los centros de votación.

La razón por la que no se publican las actas es que van a contrastar con los resultados. Es muy difícil hablar de 10 millones de votantes y encontrarse con que si uno toma una muestra de las actas publicadas, uno lo que va encontrar es que no van a coincidir, tomando en cuenta que el padrón electoral real puede estar entre unos 14 o 15 millones de votantes, hablar de 10 (millones) en ese escenario es un porcentaje muy superior al 70 %.

¿Qué opina sobre la actuación del CNE al anunciar tres resultados diferentes del referendo? Según información no confirmada, aparentemente no hubo transmisión de datos desde los centros de votación, con lo que se infiere que estos resultados son inventados.

-El CNE se puso en una posición muy incómoda para anunciar unos resultados que para el mismo Gobierno resultaban inaceptable. Creo que eso fue lo que hizo que hubiese una declaración tan ambigua el domingo en la noche, que necesitó una aclaratoria el lunes en la mañana, que lejos de aclarar, dejó aún muchas más dudas.

Eso es lo que hace que no tengamos resultados oficiales con las actas que respaldan ese resultado oficial.

Honestamente, no creo que no haya habido transmisión de datos, es muy difícil tomando en consideración que el Gobierno tiene pleno control sobre el aparataje comunicacional. No hay forma de que esa transmisión no se dé, siempre hay canales alternativos.

Lo que sí creo es que, si las actas no han sido publicadas, no es por falta de transmisión, sino simplemente porque los resultados transmitidos no se parecen al resultado final.

¿Cuál cree usted es la lectura tras la baja participación de los venezolanos que se evidenció en los centros de votación vacíos?

-Los bajos niveles de participación no tiene que ver con una negativa a dar un apoyo a la recuperación del Esequibo. Creo que tiene que ver con un rechazo al Gobierno.

En una encuesta reciente que tuvimos la oportunidad de ver, algo que sí constatamos es que una minoría de la población, posiblemente los que fueron a votar, pensaban que el referendo tenía una relación real con el problema con el Esequibo.

La mayoría de la gente pensaba que la iniciativa del referendo estaba más vinculada a los problemas políticos internos. La realidad es que yo coincido con esa explicación, y entre las razones por las cuales la gente piensa que en este momento se llamó a un referendo, creo que hay varias que la gente considera en esa medición.

Yo coincido con ellas y que no necesariamente son excluyentes entre ellas, sino que pueden ser motivaciones que se suman a la razón por la cual se hizo referendo en este momento. Está, por un lado, la necesidad del Gobierno de tratar de cohesionar a la población en torno a un discurso nacionalista.

En segundo lugar, contrastar la movilización que se podía lograr en un referendo que no tenía adversarios a la de la Primaria, lo cual como vimos tampoco funcionó.

Por otro lado, diera la impresión que el Gobierno está buscando un tema para polarizar la elección y colocarse del lado donde se supone va estar la mayoría de la gente, que es en la defensa de la integridad territorial.

La realidad es que veo difícil que el tema del Esequibo termine de cuajar como un uso de campaña. Creo que básicamente lo que nosotros vimos el domingo 3 de diciembre fue un altísimo rechazo al Gobierno.

¿El resultado del referendo significa un debilitamiento del poder del régimen de Nicolás Maduro?

-Sí, sobre todo en lo que tiene que ver con el apoyo político y de la legitimidad del Gobierno. Lo que quedó claro en este referendo es que incluso en temas que pudieran ser fácil de construirle legitimidad, la falta de apoyo al Gobierno lo hace imposible.

No estoy seguro que lo debilite, creo que hace evidente la falta de apoyo político que el Gobierno tiene. No creo que se pierda, pero sí se visibiliza de una manera importante a partir del referendo.

El Gobierno ha tenido dos golpes muy fuertes en las últimas semanas: el primero, constatar que en la Primaria la persona que ganó tenía un apoyo mucho mayor al que el Gobierno esperaba y que se pudo llevar a cabo de manera exitosa.

Y el segundo golpe, creo que mucho peor que el de la Primaria: el referendo, no tuvo oponentes e incluso actores de la oposición participaron, al final del día es un golpe más. El referendo fue un autogol que se produce porque la gente vio la oportunidad para expresar su rechazo al Gobierno.

Ante esta situación ¿Cómo ve el panorama para las próximas elecciones de 2024? ¿En su análisis contempla el escenario de una suspensión de las elecciones presidenciales 2024?

-En relación al panorama electoral de 2024, sin lugar a dudas, va ser tremendamente complejo, no será una elección normal. Una elección en la que, al principio, el Gobierno buscaba su legitimidad y que se convirtiera en una normalización de relaciones hacia el exterior, pero dada la realidad de las circunstancias actuales de la falta de apoyo que tiene el Gobierno, pareciera que el Gobierno ya renunció a ese objetivo electoral y parece que ahora desesperadamente busca mantener el poder.

Promete ser un año conflictivo, un año donde es difícil predecir la buena disposición del Gobierno para ir a un proceso electoral con condiciones.

Pareciera que al Gobierno no le importa, quiere el poder por las buenas o por las malas. Creo difícil que se postergue la elección. Creo que el Gobierno tiene la intención de hacer esta elección lo antes posible. Por ello este precipitando acciones que pensábamos ver para el segundo semestre del año. Esto puede implicar más bien un adelanto de elecciones.

Ya vimos a un Gobierno que a través de su CNE dijo que hubo 10 millones de votantes, podemos esperar cualquier cosa en un proceso electoral sin condiciones.

El Gobierno quiere la elección antes de la de los EEUU por las diferencias que se tienen con dicho país.

Los últimos acontecimientos hacen prever una fase de recrudecimiento de la persecución política en Venezuela, especialmente de actores directamente relacionados con María Corina Machado. En su opinión, ¿cuáles consecuencias tendrán estas acciones tanto para la oposición como para el régimen?

-Evidentemente ese recrudecimiento de cara al año que viene de un escenario de mucha conflictividad política, la cual puede tener consecuencias que se derivan de la relación con el exterior, por ejemplo, con el tema de si hay o no flexibilización de sanciones, pero también se puede derivar en consecuencias internas como, por ejemplo, la reaparición de movilizaciones y protestas en Venezuela.

Creo que el pueblo venezolano quiere un cambio político, se vio reflejado en la participación de la Primaria y la abstención del referendo.

Es un tema que hay que verlo con mucho cuidado. Las condiciones de hoy no creo que sean las mismas de otros momentos de alta conflictividad, como fue el año 2017. Hoy tenemos abierto un proceso con la CPI (Corte Penal Internacional), eso genera mucho ruido dentro del mismo aparato estatal y creo que de alguna manera hay menos disposición a hacer cualquier cosa para mantener al Gobierno en el poder. A diferencia en el pasado donde prácticamente la impunidad reinaba, creo que hoy día la situación es más complicada.