Apnea del sueño, un peligroso trastorno que afecta la salud y las relaciones de pareja

Apnea del sueño, un peligroso trastorno que afecta la salud y las relaciones de pareja

La apena de sueño tiene varias consecuencias: metabólicas, cardiovasculares y cognitivas (por alteración de la propia calidad del sueño)

 

Acostarse en la cama, apagar la luz y dormir lo hace cualquiera. Descansar profundo y correctamente no lo logran todas las personas. El ecosistema actual del bienestar -atento a los cambios de paradigmas y el propio avance de la ciencia y la tecnología- ubica al sueño más allá del simple acto de dormir: se trata de uno de los pilares más importantes para tener una vida longeva y sin enfermedades.

Por infobae.com





A la par prácticamente de la alimentación y el ejercicio físico, la llamada higiene del sueño se define a través de una serie de hábitos sencillos pero que, en el devenir del mundo moderno, no resulta tan sencillo aplicar en la práctica. Tanto el uso de pantallas en la cama, como la mala alimentación y el estrés del día a día, hacen que el objetivo sea a veces todo una odisea.

En este contexto, aparecen los trastornos del sueño que afectan cada vez a más personas. Es aquí cuando irrumpe la apnea del sueño, un trastorno respiratorio que se produce durante el sueño, donde el fenómeno fundamental consiste en episodios de cese de la respiración y consecuentemente alteraciones en la oxigenación sanguínea.

La apena de sueño tiene varias consecuencias: metabólicas, cardiovasculares y cognitivas (por alteración de la propia calidad del sueño).

“Se estima que aproximadamente mil millones de personas padecen apnea del sueño en el mundo, lo que impacta en el estado físico general y la vida cotidiana de la gente”, afirmó el jefe de la División de Educación Continua e Innovación, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León, Roberto Ruiz Díaz.

Dichas alteraciones tienen un correlato: obesidad, aumento de peso, malos hábitos nutricionales y también pueden generar problemas de hipertensión y metabólicos –como la diabetes–, e incluso algunos pacientes son más propensos a desarrollar problemas cardiacos. Según las estimaciones el 45 por ciento de la población adulta se queja de mala calidad de sueño en algún momento de su vida, y más de un 30 por ciento de los hombres son roncadores.

Lo recomendable, indica el especialista, es que en la adultez se duerman ocho horas diarias para que las personas pasen por las diferentes etapas del sueño –que puedan tener un sueño REM y no REM, caracterizado por movimientos rápidos oculares–, y que les permita llevar a cabo todos los procesos biológicos de reparación del organismo.

Al suspenderse la respiración de las personas mientras duermen, abunda, la oxigenación decrece a niveles críticos, incluyendo la del cerebro y todos los procesos metabólicos de reparación.

Normalmente mientras dormimos, el flujo de aire entra y sale de la vía aérea superior en forma rítmica. En las personas que tienen apneas del sueño, la respiración se ve interrumpida o disminuida en forma periódica. Existen apneas obstructivas, mixtas y centrales. “En el caso de las apneas obstructivas, el colapso de los tejidos blandos (paladar blando, úvula y lengua) de la vía aérea superior interrumpe el flujo de aire. Si el colapso es parcial, la persona manifestará ronquidos, pero si es total se produce una apnea obstructiva”, explica a Infobae doctora Stella Maris Valiensi, médica neuróloga del Hospital Italiano de Buenos Aires, y miembro de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño.

Frente a la apnea, la persona se despierta para activar los músculos respiratorios y revertir el colapso de los tejidos blandos. “Habitualmente la respiración se re-inicia a expensas de microdespertares y en pocas personas aparece la sensación de ahogo al despertar”, dice Valiensi.

Y sigue: “Al recuperar el sueño, luego del microdespertar, es probable que la persona no recuerde las apneas. En la mayoría de las personas, es el compañero de habitación quien detecta estos episodios”.

Y es aquí donde la apnea del sueño, entre otros trastornos llegan incluso a ser causal de divorcio. Son varias las parejas que deciden, primero, dormir en cuartos separados justamente por lo que les representa escuchar el mal dormir de su pareja. Esta nueva tendencia de descanso -muchos hablan incluso ya del “Sleep Divorce”- ha aumentado en los últimos años aunque no deja de ser un síntoma de este trastorno que deber ser atendido.

Según una encueta de The Better Sleep Council, que uno de cada tres norteamericanos dijeron dormir peor y tener un concepto negativo de su pareja cuando comparten cama con ellos. ¿Cuál fue el origen del malestar mencionado?: “que el otro se mueva demasiado durante la noche” y “los ronquidos fuertes”.

“Esto del divorcio por ronquidos existe hace mucho tiempo ya, es causa de divorcio, sobre todo en Estados Unidos. Hay muchas otras razones del paciente que duerme, actúa los sueños, también puede estar actuando los sueños por lo que está soñando, o puede tener un sueño fragmentado, por esto los ronquidos y apneas, también puede ser motivo de dormir en camas separadas. A veces todo puede predisponer a que el sueño esté más fragmentado por la cantidad de ronquidos y apneas, y eso hace que recuerden más lo que está soñando”, explica la neuróloga Valiensi.

En estos casos, ver a un médico cuanto antes es mejor que consultar a un abogado. Por lo menos eso es lo que recomienda el doctor Eduardo Borsini, médico Neumonólogo, especialista en Medicina del Sueño y Apnea del Hospital Británico. “Esto es un fenómeno que sucede, pero la recomendación es consultar con el médico, ya sea por problemas para dormir de apnea, ronquidos o levantarse para ir al baño, la solución no es dormir en cuartos separados, si bien es lo más sencillo, solo puede ser una solución momentánea, la recomendación es consultar con el medico”, analiza a infobae.

¿Cómo se manifiestan las apneas? ¿Qué consecuencias traen?

Las apneas se manifiestan por ronquidos muy intensos y durante el día la persona nota fatiga y somnolencia. “El sueño comienza a ser no reparador, puede haber cefaleas matinales, boca seca, dolor de garganta y desde el punto de vista de la funcionalidad, la persona se puede quejar de dificultad para concentrarse, fallas de memoria y baja energía”, dice Valiensi.

Los factores de riesgo para tener apneas son:

Edad avanzada: Las apneas pueden ocurrir a cualquier edad pero son mas frecuentes luego de los 60 años.

Sexo masculino, (principalmente) y sexo femenino, sobre todo después de la menopausia

Obesidad: a mayor sobrepeso, mayor probabilidad de tener apneas.

Efecto sedante de medicamentos o del alcohol: interfiere en la capacidad de despertar para re-iniciar el ciclo respiratorio y puede además alargar favorecer a que las apneas sean mas largas, con consecuencias potencialmente peligrosas.

Alteraciones estructurales de la vía aérea superior.

Al producir dificultad de concentración y somnolencia diurna, las apneas pueden predisponer a accidentes y errores durante las actividades diarias. Las personas con apneas obstructivas del sueño también tienen un riesgo elevado de problemas cardiovasculares, tales como hipertensión arterial, infarto cardíaco, arritmias e infarto cerebral. Esto se debe a los cambios en la presión arterial y la frecuencia cardíaca durante el sueño normal y durante las apneas.

Pero, ¿cuándo hay que preocuparse? “La presencia de episodios de apneas del sueño en un numero mayor de 5 eventos por hora (una apnea cada 10 minutos aproximadamente) acompañado de uno o más de factores como excesiva somnolencia durante el día, sueño no reparador, cansancio excesivo y/o deterioro de la calidad de vida relacionada con el sueño, no justificables por otras causas, son motivo de consulta”, explica el neumonólogo Borsini, quien además es miembro de la Sociedad Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) y de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño (AAMS).

“Llegando a 15 eventos de apneas por hora definimos una forma severa de la enfermedad independientemente que las personas aquejen síntomas o molestias dado que el curso natural de la enfermedad cuando no se trata o corrige es hacia el desarrollo de complicaciones (fundamentalmente metabólicas, cardiovasculares y cognitivas: alterando la memoria, atención, concentración y calidad de vida). Incluso se conoce que padecerla aumenta varias veces el riesgo de accidentes de tránsito, laborales y domésticos”, agrega el especialista.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de apneas obstructivas del sueño?

“El interrogatorio médico es fundamental para el diagnóstico. Es importante registrar antecedentes de ronquidos y sueño no reparador, el tamaño del cuello y la visibilidad de la garganta a través de la boca (para estimar el grado de estrechez de la vía aérea superior) y antecedentes de hipertensión arterial (especialmente si no hay buen control a pesar de los medicamentos antihipertensivos). El relato del compañero de habitación también es de mucha utilidad”, explica Valiensi.

El diagnóstico se completa con la evaluación en el Laboratorio de Sueño. La polisomnografía es el estudio a través del cual se puede analizar los eventos respiratorios y los movimientos durante el sueño.

¿Cómo se tratan las apneas obstructivas del sueño?

El objetivo principal del tratamiento del síndrome de apneas obstructivas del sueño es favorecer y mantener la permeabilidad de la vía aérea superior durante el sueño. “El tratamiento adecuado reducirá la somnolencia diurna y reducirá las consecuencias a largo plazo en salud que producen las apneas”, dice Valiensi

Las medidas higiénico-dietéticas incluyen:

Reducción de peso: Es de utilidad en personas con sobrepeso u obesidad

Dormir en decúbito lateral o sea de costado para algunos pacientes también le puede ser útil.

En algunos casos dormir con la cabecera elevada de la cama, más si se asocia a reflujo gastroesofágico.

Controlar la posición durante el sueño: Evitar dormir “boca arriba” puede favorecer la respiración durante el sueño.

Evitar el consumo de alcohol y medicaciones sedantes

Dispositivos de avance mandibular: Este tratamiento puede ser efectivo para los ronquidos pero poco para las apneas.

El tratamiento más efectivo para el síndrome de apneas obstructivas del sueño es el Dispositivo de Presión Positiva Continua en la vía aérea (CPAP). Éste es un dispositivo mecánico que asegura la vía aérea permeable durante el sueño a través de un flujo aéreo continuo.

El CPAP esta compuesto por una máscara (nasal o facial), una tubuladura y el generador de aire a presión positiva. Debe usarse en todo momento que la persona duerme; se estima que el uso mínimo efectivo de es 4 horas. “Ante el diagnóstico de Síndrome de apneas obstructivas del sueño severo, se indica el uso de CPAP y el inicio del uso se realiza en el Laboratorio de sueño donde se calibra a la presión adecuada según los requerimientos del paciente”, sigue Valiensi

¿Tiene cura la apnea del sueño? “La apnea del sueño es una enfermedad crónica. Quienes la padecen la sufren por años y lamentablemente con frecuencia se diagnostica a partir de sus complicaciones. Los niños son una población particularmente vulnerable (porque se presenta durante la etapa del desarrollo cerebral). Pero en ellos muchas veces la cirugía es correctiva y suficiente”, dice Borsini, quien explica que en el Hospital Británico de Buenos Aires (Unidad de Sueño) se asisten 10.000 consultas al año por apnea del sueño. Se realizan 2500 estudios de sueño hospitalarios (Polisomnografías) y 3000 estudios de sueño simplificados en el domicilio (poligrafía respiratoria). El 80% de los pacientes que roncan y se realizan un estudio de sueño tienen criterios para definir el diagnóstico de apnea del sueño y más de la mitad recibe tratamiento específico (es decir, adicional a los consejos típicos de reducir el peso, hacer deporte y evitar fumar, tomar alcohol y sedantes).

Existen datos locales que muestran que casi la mitad de los pacientes cardiológicos que se realizan un estudio de sueño debido a ronquido o apneas observados por su familia padecen un grado moderado a grave de la enfermedad y serán candidatos para recibir tratamientos específicos (como por ejemplo CPAP).