Emiten orden de aprehensión contra falso médico que trabajó en clínica de Bejuma

 

La Fiscalía 4 de Carabobo solicitó orden de aprehensión contra Harold Charinga Martínez, quien ejercía como médico neurólogo, entre otras especialidades, en un centro clínico privado de Bejuma.

Por Corresponsalía

La información la dio a conocer el fiscal general del régimen, Tarek Williams Saab, la noche de este martes 7 de diciembre en su cuenta oficial de Twitter, en la que indicó que se solicitó la orden de captura a Charinga por los delitos de ejercicio ilegal de la medicina, forjamiento de documento público falso, uso de documento público falso y usurpación de funciones con el agravante del artículo 217 de la Lopnna, con multiplicidad de víctimas en grado de continuidad.

El caso

 

 

En Bejuma, estado Carabobo, se armó un revuelo este martes luego de que se diera a conocer a través de las redes sociales sobre la aprehensión de Harold Charinga Martínez, quien aseguraba ser pediatra, neurólogo, neuropediatra y neurocirujano, según datos publicados en su cuenta de Instagram. Está acusado de ejercicio ilegal de la profesión, así como de usurpación de la identidad.

El hombre trabajó en el centro clínico Los Fundadores de Bejuma hasta hace poco. En su síntesis curricular, la cual fue facilitada a esta redacción por fuentes ligadas al caso, se menciona además que trabajaba en la Clínica Guerra Méndez, ubicada en Valencia.

La tía de dos pacientes de Charinga, quien pidió guardar su identidad, habló sobre el caso. Explicó que sus sobrinos de 16 y 11 años de edad eran atendidos por este hombre. Detalló que empezaron a dudar del profesionalismo de Charinga, porque la medicación les estaba causando reacciones adversas a los chicos.

“Mis sobrinos tenían una dosis que era muy alta estaban presentando cambios debido a las altas dosis de ácido valproico, y empezamos a indagar”, contó la fuente, quien señaló que cada día los rumores de irregularidades cobraban más fuerzas y se empezó a regar lo que hasta entonces era un rumor: “no era médico”.

Precisó que a finales de noviembre entregaron un escrito a la Clínica Los Fundadores solicitando información del supuesto médico, sus títulos y demás documentos que lo acrediten como tal, “no obtuvimos respuesta”, aseguró.

 

 

Postura de la clínica

Posteriormente la propia clínica emitió un comunicado el 2 de diciembre, en el que indicó que Charinga trabajó por 9 meses en un consultorio alquilado en este centro médico y que él mismo había consignado los recaudos solicitados a todo médico especialista.

Asimismo, explicaron que durante el tiempo que estuvo en esta institución “no se recibió ningún tipo de quejas en el área administrativa o en la dirección médica, por parte de familiares de pacientes”, indica la misiva firmada por Raquel Piñero, presidenta de la clínica.

Fuentes médicas que laboran en este centro de salud, conversaron sobre este tema de manera extraoficial y señalaron que efectivamente cuando ellos ingresaron a la clínica, esta les solicitó una serie de recaudos que fueron previamente verificados, por lo que les asombró lo que pasó con Charinga.

Manifestaron que ante la ola de rumores, indagaron sobre el tema y se consiguieron con una infinidad de irregularidades, como que el número de matrícula registrado en el Ministerio del Poder Popular para la Salud, 67.328, no le corresponde a él sino al médico Francis Medina Pinto Guevara. Tampoco aparece registrado como médico.

“No es ni siquiera médico, ya el Colegio de Médicos está al tanto, lo han citado y no se presenta. Ya el gremio hizo lo respectivo, consignó las pruebas ante las autoridades ahora queda de ellos actuar”, detallaron las fuentes horas antes de que el fiscal diera a conocer la orden de aprehensión.

El influencer venezolano Irrael Goméz, publicó una investigación que realizó a Charinga, donde se observó varias incongruencias que lo dejaron muy mal parado. El influencer indicó que fue amenazado posteriormente por un abogado de Charinga.

Según Irrael, una de las incongruencias encontradas en el perfil médico de Charinga es que para graduarse en cada especialidad, se necesitan 23 años de estudios, lo que el influencer venezolano calificó como “imposible” para una persona graduada en 2004.

Además, se conoció de manera extraoficial que hay pacientes, tanto adultos como niños complicados por la mala praxis médica de este hombre. Los afectados esperan que se haga justicia.