Comercio y productores desestiman posible regreso del régimen de control de precios

Comercio y productores desestiman posible regreso del régimen de control de precios

Fotografía tomada en el mercado municipal de Chacao en Caracas en medio de la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19. (Foto de Federico PARRA / AFP)

 

El control de precios es un concepto inherente al chavismo, un viejo conocido del venezolano y un temor recurrente para la empresa privada. Ya son 18 años de políticas que regulan el mercado mediante la imposición del valor de bienes y servicios, una de las prácticas del chavismo que más peso tuvo a la hora de sumergir al país en su crisis actual.

Por Brian Contreras / talcualdigital.com

A pesar de que estas prácticas mantienen un impoluto historial de fracaso, el chavismo insiste en tropezar más de dos veces con la misma piedra y asoma que volverá a la carga con una versión renovada de los controles de precio.

Con un nuevo envoltorio, pero la misma lógica detrás, el Ejecutivo de Nicolás Maduro propone el «equilibrio de la economía», concepto con el que ahora maneja narrativamente sus ideas para controlar el mercado.

A inicios de septiembre, Maduro anunció con bombos y platillos su intención de acabar con las «distorsiones» de la economía, por lo que ordenó a la ministra de Comercio Nacional, Eneida Layainstalar «mesas de diálogo económico» para articular propuestas con el sector privado.

Su idea es acabar con la presunta especulación, arma que afinan los supuestos agentes antagónicos a su gobierno para imponer la tan denunciada «guerra económica». La propuesta forma parte de un plan de tres años con el que pretende garantizar un «milagro económico» antes de 2024.

Sus palabras, sin embargo, tienen un peso mayor a las vacías promesas que ha repetido año tras año desde que asumió la presidencia, en 2013. A diferencia de los «años de recuperación económica» que ha propuesto desde 2014, en esta oportunidad sí hay un cambio de políticas que dan mayor libertad y espacio a la economía.

Este aumento de libertades económicas y cambio de dirección en la gestión chavista se combinan con un discurso que intenta acercarse al socialismo que promulga. Entre esos dos polos parece querer hallar el «equilibrio», pero ¿es posible conciliar ambas posturas y dar pasos certeros hacia la recuperación económica?

Preocupación latente

Durante las etapas más férreas del control de precios las principales víctimas de estas prácticas fueron los productores y comerciantes. Los productos se vendían en un valor que no sustentaba las estructuras de costos. Como resultado, producían a pérdida y decenas de empresas quebraron. En otros casos, productores agrícolas se vieron en la necesidad de abandonar el campo para poder sobrevivir con otro oficio.

Ahora la sombra de la regulación se proyecta una vez más sobre los actores económicos del país y desata la preocupación de todos los eslabones de la cadena productiva. Para muchos, podría ser una amenaza seria para la actividad industrial y comercial del país.

Sin embargo, algunas voces sugieren que una medida de estas características no tendría aplicación real, pues el mismo mercado venezolano ha aprendido a rechazar el control de precios después de tantos años de experiencia en este ámbito.

Es el caso de la presidenta del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), Tiziana Polesel, quien insiste en que la población venezolana ya internalizó que las regulaciones son un sinónimo de escasez y conllevan a la desaparición de productos esenciales en los anaqueles.

«Si algo ha entendido el consumidor es que una vez que se pronuncia la palabra control, la mercancía desaparece de los anaqueles. La gente incluso rechaza ese término porque se da cuenta de que genera la desaparición de los productos en los anaqueles. Cualquier tipo de retroceso en ese sentido no solo sería rechazado por los comerciantes, sino más grave, por los consumidores», afirmó.

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