El “mineral perfecto” que se extrae en un diminuto pueblo de 9 habitantes y tiene un enorme valor

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Son piedras extraordinarias. No existe algo como esto en la naturaleza y es por eso que los coleccionistas pagan fortunas por tener alguna de ellas. Se llaman piritas cúbicas y están compuestas por azufre y hierro, pero la particularidad increíble que las distingue es su perfección geométrica.

Por: Clarín

Estos minerales pueden ser encontrados en distintos puntos del planeta. Sin embargo, escondidas en las profundidades del valle Alhama-Linares en España, los mineros extraen los cristales cúbicos más soberbios, con formas plagadas de líneas rectas que surgen de manera natural.

Parecen cubos, rectángulos o alguna otra pieza similar, lucen como si hubiesen sido talladas por algún especialista, pero así es como las encuentran los mineros.

En el año 1965 se descubrió este yacimiento de piritas luego bautizado como “Ampliación a Victoria” y se estipuló su explotación industrial. Años después se convirtió en una de las minas a cielo abierto más importantes de todo el país.

Aunque este mineral fue utilizado a lo largo de toda la historia, esta particular versión de las piritas comenzó a ser extraída hace 56 años en España, cuando el padre del gerente actual, Pedro Ansorena, comenzó con el proyecto.

“Explotaba la cantera a nivel industrial, no se daba cuenta de que lo que estaba trabajando era algo más dedicado al coleccionismo”, explicó Ansorena a Cadena Ser.

A su vez remarcó la perfección del mineral que se extrae: “La pirita es un mineral muy extendido pero aquí tenemos los cubos más perfectos. Incluso hay algunos cubos que dan aristas y ángulos iguales, es decir, que es un cubo perfecto dentro de la naturaleza”.

En Navajún, un pueblo diminuto de la región, que cuenta con tan solo 9 habitantes, prácticamente todos se dedican a las piritas. Aunque el negocio se radica en el exterior.

Es que el mercado de coleccionistas que viven pendientes de cada una de las piedras que se extraen provienen de Estados Unidos en un 70 por ciento, en un 25 por ciento del mercado europeo y el resto de operaciones comerciales se realizan en el mercado asiático.

“A todos los coleccionistas que se precien lo que más les interesan es poder tener el mineral ellos mismos, poderlo trabajar. En seguida pensamos que era buena idea que esos coleccionistas vinieran a la mina para obtener sus piritas de manera totalmente artesanal”, explicó Ansorena que también se ilusiona con el aumento del turismo.

La extracción es manual, por lo que cada uno de estos cubos debe ser retirado de las montañas en las que se los encuentra con delicados martillazos, que procuren no romper la pieza que se surge naturalmente perfecta. Un golpe de más y su valor ya no será el mismo.

El empresario minero destacó también que en el último año, las visitas a esta alejada región aumentaron considerablemente. En tiempos de pandemia se convirtió en un atractivo para los viajeros de ciudades cercanas. “Somos un poco desconocidos porque no es una zona de paso. Para llegar a Navajún, hay que venir. Está lejos pero poco a poco vamos haciendo que se conozca este recurso único”.