Habitantes del kilómetro 70 se movilizan en colas, vehículos de carga o camiones agrícolas por falta de transporte público

Habitantes de la zona agrícola del kilómetro 70, vía Guri, denunciaron una disminución agravada del transporte público en medio de la flexibilización de la cuarentena por la pandemia de COVID-19. Para salir de la comunidad, en las afueras de Ciudad Guayana, las personas se trasladan en colas, en vehículos de carga de ganado o camiones agrícolas.

Por Laura Clisánchez / correodelcaroni.com

Las 600 familias que habitan en el kilómetro 70 dependen de la movilización hacia Puerto Ordaz y San Félix para comprar comida, pues cerca de sus casas solo hay dos bodegas cuyos precios son 50% más altos que en la ciudad. El sector está prácticamente aislado e imposibilitado para movilizarse a trabajar o hacer compras alimenticias.

Solo una unidad de Transbolívar fue asignada para cubrir la ruta de la comunidad rural y los vecinos aseguran que ha estado suspendido desde diciembre. Quienes cubren la ruta hasta ahora son cooperativas privadas que cobran 70 mil bolívares en efectivo, que el sector rural no siempre puede costear por la escasez de efectivo, por lo que los habitantes exigen un transporte accesible o que se restituya la ruta del BTR con las medidas de bioseguridad para evitar los contagios de COVID-19.

“Hemos pasado varias notificaciones al gobernador Justo Noguera para la ruta del transporte en el km 70; el transporte no debería fallar cuando la cosa está crítica”, expresó Froilán Yaguaramay, vecino de la zona agrícola.

Informó que luego de las 12:00 del mediodía, las personas que salen a trabajar, no tienen cómo devolverse al kilómetro 70. A él mismo le ha tocado en más de una ocasión recorrer a pie al menos 8 kilómetros: desde el Core 8 hasta el km 70. Otros corren con la suerte de agarrar cola y solo irse caminando desde el peaje hasta la comunidad, contó.

Déficit de combustible

El director del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) en el municipio Caroní, Richard Brito, informó a Correo del Caroní que las cooperativas privadas asignadas a la zona no han podido cumplir con la ruta por fallas en el suministro de combustible. “Tenemos otras dos líneas que hacen vida ahí, transporte público normal pero que no habían podido prestar el servicio por fallas en el suministro del gasoil”.

El nuevo esquema de suministro de combustible solo permite al sector público de transporte surtir 20 litros. Brito informó que a las unidades que cubren la ruta del 70 no las están surtiendo para limitar la cantidad de vehículos en la calle por la cuarentena.

Por las políticas de seguridad para contener la COVID-19, informó el funcionario, el servicio BTR suspendió el servicio en ese sector, aunque los habitantes denuncian que el problema data de mucho tiempo atrás. No fue posible contactar al gerente de operaciones de Transbolívar, Carlos Peraza.

Peticiones sin respuestas

Jhon Echeverri, otro habitante del kilómetro 70, informó que desde hace dos años se han solicitado líneas de transporte de la Misión Transporte a Fontur y a la Alcaldía de Caroní, pero la petición no ha recibido respuesta. “Nunca llegó nada, autobuses, carros por puestos, se le pidió a la Alcaldía, a Fontur, yo fui a Caracas y llevé el expediente. Y tampoco se asignó nada”.

Por lo lejano de la zona, es común que las personas excedan el horario establecido de la cuarentena por no contar con un medio para movilizarse a tiempo en medio del estado de emergencia sanitaria.

“Aquí se gozaba de un servicio Yutong (BTR) y fue suspendido, se colocó un transporte privado en 70 mil bolívares que es difícil de pagar para una población rural que no tiene dinero, porque estamos aquí sin producir”, explicó Echevarri.

Quienes ayudan con la movilización son personas particulares que cargan 2 o 3 personas para ganar efectivo para surtir gasolina. “Yo me llevo dos o tres para Puerto Ordaz”, dijo. Echevarri lamentó las condiciones deplorables en las que deben movilizarse quienes viven en el sector rural. “La gente sale en cola, como cochinos, detrás de un camión, se transportan en condiciones que no son buenas”.

De la comunidad que antes fue minera, luego agrícola y atraía a los visitantes por sus llamativos balnearios, quedan algunas casas vacías, familias sin acceso a atención médica, agua, saneamiento y transporte.