Emprendimientos de migrantes venezolanos en riesgo: “Si no tenemos salud, ¿qué vamos a pagar?”

 

Desde 2014 más de 4.993.320 venezolanos han huido de su país, debido a la violencia, inseguridad, amenazas a su integridad física, falta de medicinas, alimentos y servicios esenciales. Esta es la cifra reportada por los gobiernos anfitriones que representan a refugiados, solicitantes de asilo y migrantes. Cabe destacar que algunas administraciones no toman en cuenta a los que se encuentren sin estatus migratorio regular por lo que es muy probable que esta cifra pueda ser mayor, que los datos reflejados por ACNUR, actualizados hasta el 05 de marzo del 2020.

Sikiuk Méndez / Especial La Patilla

Una buena parte de los venezolanos que han emigrado eligieron como destino los países de América del Sur. En Argentina, para el 20 de diciembre del 2019 había registrados 188.041, según cifras aportadas por la oficina nacional de migraciones de este país.

Más de cien familias venezolanas en Argentina han invertido buena parte de sus ahorros en algún emprendimiento, ya sea de comidas, artesanías, peluquerías, moda, entre otras. La crisis del COVID_19 ha llevado a los países a tomar medidas drásticas para contener la propagación del virus y Argentina no escapa de ello. El gobierno ha tenido que decretar la cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional, y solo algunos rubros quedan exentos de la medida y podrán seguir operando. Pide a todo aquel que pueda trabajar desde casa, que lo haga. Se ha apostado a la salud de los ciudadanos primero que a la parte económica. “La economía puede esperar y se recupera al final en el tiempo, lo que no se recupera es la salud de los nuestros”, dijo en un Live por Instagram, el cantante René Pérez, del grupo “Residente Calle 13”.

 

Estos emprendedores han cambiado su modalidad de trabajo y se han tenido que adaptar a los tiempos del coronavirus, cerrar sus puertas y prestar servicio 100% por delivery.

Dayana llegó a Buenos Aires hace un año y nueve meses con sus padres.  La caraqueña no perdió mucho tiempo en pensar que iba hacer para mantenerse en el país y decidió formar su propio negocio de comida rápida “Day Arepas”. Trabajaba en Lavalle al 742 de martes a domingos, desde las 5 de la tarde hasta que vendía la última.

Pero todo eso era antes de que se decretara la cuarentena obligatoria y no pudo seguir vendiendo en la calle, tuvo que acatar la ley. Sus ventas han bajado considerablemente, ahora solo recibe de dos a cuatro pedidos al día, cree que las personas tienen mucho temor en la compra de comida preparada, aunque ella cumple con todas las normas de higiene.  Por ratos tiene miedo de lo que pueda pasar, pero dice mantener la fe. “Estoy aterrada por todo lo que tengo que pagar, mantengo la esperanza de hacer por lo menos lo del alquiler y no quedar mal, trato de pensar en positivo, veo todos los escenarios, pero también puede ser la muerte de mi emprendimiento”, dijo. Con su acostumbrado grito de “llévatelo”, Day ofrece sus arepas rellenas de carne mechada, pollo, chorizo, choripollo, choricarne, y “la vaina con vaina”, que es una de las más solicitada, lleva un poco de todos los rellenos.

 

En Lavalle hay al menos unos diez vendedores ambulantes venezolanos, las arepas, empanadas, tequeños, pastelitos andinos, pan dulce, postres, chicha, han inundado la calle de olores y sabores tradicionales de ese país.

Venebatos es una distribuidora de productos venezolanos, un mini mercado. Empezaron vendiendo una caja de harina de maíz y poco a poco fueron incorporando productos y ahora por sus estantes desfilan desde la tan preciada harina de maíz, para hacer las arepas, ron venezolano, mantequilla, queso llanero, nata, salsas, y hasta las catalinas, un dulce popular de ese país. Desde agosto del 2017 la empresa conformada por mamá, papá, hijos y nuero se ha convertido en uno de los lugares más concurridos de la ciudad capital para adquirir los productos de marcas venezolanas. Dusvel, su representante, comenta que han tenido que reducir horarios tomando en cuenta las medidas del gobierno. “Ahora trabajamos desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde, usamos guantes, tapabocas para manipular los alimentos y no dejamos entrar a personas al local”. También utilizan las aplicaciones de Rappy y Globo para hacer los envíos. Sus proveedores son venezolanos y argentinos, los que no han podido despachar algunos de los productos, sin embargo ellos se mantienen vendiendo lo que les queda en stock.

La situación los tiene un tanto preocupados ya que existe una gran incertidumbre sobre lo que puede pasar y el tiempo que dure la cuarentena, tienen compromisos que cumplir. “Quizás pueda tener dinero para mantenernos un par de meses, pero no sabemos cuánto dure todo esto. Tratamos de vender de forma equitativa, no todo a una sola persona, somos conscientes en que estamos en una situación difícil. Lo más importante es superar esto del virus, porque si no tenemos salud o peor aún, vida, no vamos a tener nada qué pagar”, acotó.

 

Existe por parte del gobierno argentino una decisión de reducir al mínimo la actividad económica para poder aplanar la curva de los contagios. “Posiblemente no esté bien medido el impacto derivado de ese aislamiento, en términos de empleos, ingresos fiscales de nación, provincias y municipios, cadena de pagos a nivel privado, etc“, explica el economista Jorge Vasconcelos. Opina que, para apoyar a los sectores más vulnerables, el Estado Nacional deberá apelar a más emisión monetaria que la esperada. “También es posible que sea necesario un esquema de ahorro forzoso para salarios estatales que superen cierto nivel. En Uruguay, por ejemplo, se está implementando una quita para los salarios estatales que superen los 1800 dólares por mes”.

En agosto del 2018 el entonces presidente de Argentina, Mauricio Macri, hacía viral un video en las redes sociales. Eran las empanadas venezolanas que habían conquistado la Casa Rosada, de la mano del pequeño restaurante “Parados Urban Food”. Ubicados en Lavalle 986 paralela a la av. 9 de julio desde el año 2016 es uno de los sitios predilectos de esta comunidad. No hay partido de la Vinotinto o juego de béisbol que no transmita y el lugar se colme de aficionados y comensales. Esteban, uno de los dueños comenta que se han visto reducidas sus ventas a raíz de la pandemia, hasta de un 50%, pero no va cerrar porque entiende que existe una población que no tiene tiempo para cocinar o que simplemente no le gusta y apuesta en que ese mercado haga sus pedidos por delivery. “Me traje mi moto para que nadie tenga que moverse de sus casas, si están en la zona el envío es gratis”. Pero la solidaridad de este caraqueño no se queda ahí, tiene promociones para todo el personal sanitario con descuentos de un 25% en todo el menú. “Hay que reconocer que están dando todo lo mejor de ellos por salvarnos y su labor muchas veces no es reconocida, no puedo hacer mucho por eso esta promoción”, dijo. Los identifica por el uniforme cuando pasan por el frente del pequeño local, los convida a comerse un par de empanadas acompañado de papelón con limón, “tranquilo esto va por cuenta la casa, gracias”, les indica.

 

Naiguatá es un restaurante de estilo caribeño, con un menú variado y costeño tal como su lema lo dice es “un pedacito de Vargas en CABA”, haciendo referencia al estado Vargas, en el litoral central de Venezuela. Son más de 100 metros cuadrados que están ahora casi vacíos, solo entra el personal, ya no hay clientes. Sus dueños se han adaptado a la nueva modalidad de trabajo. Deben utilizar tapabocas, guantes para tocar los alimentos, y doble empaque para cada entrega. Nadie entra al lugar sin ser desinfectado con alcohol en gel. Sus ventas se han bajado, pero con apoyo de campañas por redes sociales estas, han ido mejorando paulatinamente. “Les pedimos a nuestros clientes que se queden en casa nosotros vamos a estar aquí trabajando para llevarles lo que soliciten a través de nuestras redes sociales y números de teléfono”, dice uno de los dueños. Se encuentran ubicados en la calle Hipólito Irigoyen al 782.

El economista Marcelo Elizondo explica que la actividad agropecuaria podría salvarse en esta contingencia, pues la naturaleza no espera y sigue su curso. También se aproxima el tiempo de recoger la cosecha gruesa, maíz y soja. El confinamiento en el campo es menos complicado. Las PYMES son el 80% de las empresas argentinas y se encuentran en serios problemas económicos, “no están produciendo, pero tienen que cumplir con sueldos e impuestos”, dijo. “Se ha privilegiado la salud, pero va afectar seriamente la economía argentina que ya venía en malas condiciones”.

La Asociación de venezolanos ASOVEN, en conjunto con otras organizaciones sociales de venezolanos como UVENAR, Lazos de Libertad y Ayúdanos Ayudar BA, realizan un censo de las familias más necesitadas en medio de la pandemia.

El presidente de ASOVEN, Vinchenzo Pensa, explicó: “Tal vez en principio no se va poder ayudar a todos dada la alta demanda, pero intentarán hacerlo y para ello buscarán la manera que las personas más necesitadas se censen, con esas cifras se aplicarán los parámetros que utilizan las organizaciones humanitarias a nivel mundial”. Según Pensa, al menos 40% de las familias venezolanas en Buenos Aires están en vulnerabilidad por las medidas adoptadas por el gobierno para prevenir el contagio y la propagación del COVID-19. “Todos estamos haciendo un esfuerzo por conocer los casos particulares que requieren apoyo en este momento de emergencia. Por eso estamos contactando a instituciones que puedan prestar apoyo a mediano plazo, por eso les pedimos que completen sus datos con la mayor sinceridad posible”, concluyó.