Luis Velázquez Alvaray: Del Fiscal Anderson al Fiscal Nisman

Luis Velázquez Alvaray: Del Fiscal Anderson al Fiscal Nisman

El castrochavismo ha criminalizado las sociedades que controla. Se han especializado en sacar del camino, a todo aquel que se les oponga: Jueces, Fiscales, Diputados, Líderes políticos opositores. Desde el desprestigio moral hasta el crimen sofisticado.

En Venezuela un Fiscal que conocía todas las trampas del chavismo original, Danilo Anderson, fue asesinado el 18 de noviembre de 2004. Los informes periodísticos han descubierto el baile de mentiras para tapar el atentado; se cometieron nuevos asesinatos (Antonio López Castillo y Juan Carlos Sánchez). Se encarceló a quienes no eran los verdaderos autores del crimen, los hermanos Guevara, quienes fueron ajusticiados indefinidamente, bajo maniobras tuteladas por la gran estructura criminal, conocida como la banda de los enanos. Los mismos asesinos, como dueños de los tribunales y la fiscalía, buscaban culpables para tapar sus fechorías y se premió a los diabólicos: José Vicente Rangel, Isaías Rodríguez, Jesse Chacón y la larga lista de la banda de los enanos encabezados por Maikel Moreno y Raúl Gorrín.

Se imputó sin pruebas a la periodista Patricia Poleo, a Eugenio Añez Núñez, a Nelson Mezherane y Salvador Romaní; para todo ello se montó en este circo criminal un testigo falso, Geovanny Vázquez, trama dirigida por el principal responsable del fusilamiento, Isaías Rodríguez, Fiscal de la época.





Se nombró un comisario por parte del CICPC, José Cuellar, quien investigó y logró la verdad de los hechos, pero fue amenazado de muerte y en rueda de prensa acusado por Isaías Rodríguez de actuar para la CIA.

El jefe del Ministerio Público utilizaba a su antojo fiscales enanos, como Yoraco Bausa, Gilberto Landaeta, Sonia Buznego, Turcy Simancas y Hernando Contreras, quien confesó haber alterado las actas para involucrar a personas inocentes. El Fiscal Anderson tenía una caja fuerte que fue asaltada por una tropa dirigida por el hoy flamante presidente del TSJ. Son tal las proporciones de esta trama criminal, -que una hermana del Fiscal-, fue nombrada, magistrada del TSJ por sus servicios al oscuro crimen. Rodríguez, estrella del régimen castrochavista, asesinó tres veces a Danilo Anderson. La primera vez, este hombre dijo que juraba detener a los Asesinos Intelectuales, que serían buscados hasta “debajo de las piedras”. La segunda, cuando empezó a tapar a los enanos jueces y fiscales, inventando coartadas y hechos inverosímiles. La tercera: contrató un testigo falso para ocultar todo.

El otro asesino Jesse Chacón, fue exonerado de los cargos después de numerosos crímenes y de llevarse los recursos del sistema eléctrico venezolano, dejando al país, en tinieblas hasta nuestros días.

El tercero José Vicente Rangel es especialista en asesinar y construir maledicencias.

Estos acontecimientos extrañamente se repiten años después en Argentina, bajo la misma dinámica, con el crimen de otro fiscal (Nisman), quien acuso a la expresidenta de ese país de borrar una trama criminal. Cristina Kirchner se encargó personalmente que la investigación fuera absolutamente tergiversada, todo bajo la urdimbre que negoció con el régimen de Irán: impunidad de un hecho, donde perdieron la vida, alrededor de 90 argentinos.

Al igual que Anderson, Nisman tenía todas las pistas de este acuerdo entre malhechores, hasta que un balazo, el 18 de enero del 2015, frustró la presentación de su informe. Los mismos cubanos que asesoraban a Rodríguez y compañía en aquel monstruoso crimen, fueron los que realizaron el montaje a favor del Kirchnerismo y la Cámpora. Se repiten los peritajes y testigos falsos.

La maquinaria cubana ha planificado en los países del llamado Foro de Sao Pablo, -organización terrorista y criminal- estas truculentas acciones, que convierten en muerte física o moral de quienes se les oponen e investigan, asfixiando a la justicia bajo ríos de sangre en que han convertido las calles de los países que dominan.

De Anderson al Fiscal Nisman hay un corredor de la muerte, que son absoluta responsabilidad del castrochavismo, pesadilla maléfica de América Latina.