Inflación dolarizada: El drama de los venezolanos

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El economista Humberto García Larralde, exdirector de la Academia de Ciencias Económicas, profesor de la UCV, considera que hasta ahora los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro no han hecho más que aplicar el ajuste más regresivo, retrógrado y cruel de que se tenga noticia, y que ha conducido, a su juicio, al hecho de que Venezuela se encuentre en la cola de los países más pobres de la región.

Por Enrique Meléndez / La Razón

¿Qué piensa usted del ajuste económico que se viene aplicando en nuestro propio país, de acuerdo a lo que dicen algunos de sus colegas?

-Hablar de un ajuste es referirse a la repuesta de políticas ante fuertes desequilibrios macroeconómicos, que amenazan con precipitar graves perturbaciones en la economía. Entre sus efectos más perniciosos, vienen a la mente la inflación (e hiperinflación), la fuga de capitales, la paralización de las inversiones y un mayor desempleo, y por supuesto, la caída abrupta en los ingresos de la gente, que obligan a instrumentar perentoriamente cambios que restablezcan la confianza y detengan la caída.

Chávez cuadruplicó la deuda pública externa, desde 27 millardos de dólares en 2006 a 113 millardos, para su último año de gobierno. Para 2011 los ingresos externos por exportaciones petroleras y endeudamiento casi quintuplicaban, en términos per cápita, a los del último año del gobierno de Caldera.

¿Cómo se ajustó su gobierno a tal desbordamiento de recursos?

-Aumentó el gasto público, incluyendo programas de reparto (misiones) por más de 170 millardos de dólares, casi triplicándolo en términos reales en 2012, con respecto a su primer año de gobierno. Mantuvo el control de cambio, sobrevaluando el bolívar y aumentando artificialmente el poder adquisitivo de los venezolanos.

¿Se pudiera decir, en consecuencia, que con Nicolás Maduro también se continuó con un ajuste?

-En efecto, al asumir la presidencia, Nicolás Maduro escogió continuar con las políticas de su predecesor. Exento del carisma y de la ascendencia de Chávez, se confió en que los altos precios del crudo venezolano en los mercados internacionales sostendrían su gestión, a pesar de que la economía mostraba signos inquietantes. De hecho, los precios petroleros se mantuvieron muy altos hasta el tercer trimestre de 2014, y sólo comenzaron a desplomarse en 2015.

-Sin embargo, el gasto público populista, resistente a la baja, se conservó para esos años entre el 44 y el 48 por ciento de un PIB que, a su vez, caía. Esta merma en la actividad económica se tradujo, junto a la baja en los precios del crudo, en una reducción de los ingresos fiscales y, consiguientemente, en un aumento del déficit del sector público.

-Maduro recurrió al financiamiento externo y, crecientemente, a la emisión monetaria del BCV para cubrir estos déficits. En virtud de reformas sucesivas de la Ley del Banco Central de Venezuela,aprobadas bajo la presidencia de Chávez, que permitieron que éste financiara directamente al Estado, la subcuenta, crédito a las Empresas Públicas no Financieras (EPNF), cubrió con emisión monetaria el pago de impuestos, incluyendo regalías, de Pdvsa al gobierno central.

-Al irse secando el financiamiento internacional y reducirse la tributación interna con el deterioro acelerado de la economía, este dinero inorgánico se convirtió en fuente principal del gasto público, combustible como ninguno para la inflación. Desde noviembre de 2017, la economía venezolana entró en hiperinflación.

-Cabe señalar que la deuda pública que dejó Chávez en 2012, de 113 millardos de dólares, fue aumentada bajo Maduro; incluyendo deudas de Pdvsa, a 131 millardos de dólares para 2018. El cronograma de pago de tan cuantiosa suma se concentró entre 2017 y 2027, a razón de 8 a 10 millardos de dólares cada año. Con la avería progresiva de la capacidad productiva de Pdvsa por corrupción y desidia, el abultado servicio de esta deuda pasó a representar un serio desafío para el país. Esta situación se agravó con la prohibición al sistema financiero estadounidense de participar en esquemas de refinanciamiento de papeles venezolanos, tanto de la República como de Pdvsa, decretada por Donald Trump en agosto de 2017.

-El “paquete de ajuste” (comillas solicitadas) de Maduro para enfrentar esta restricción externa redujo drásticamente las importaciones para generar los excedentes en divisas con los cuales cubrir los compromisos de pago de la deuda. De 74 millardos de dólares en compras externas de bienes y servicios en su primer año de gobierno, se terminó en 19 millardos de dólares en 2018. El control de cambio instaurado desde febrero de 2003, permitió ejecutar tan doloroso ajuste. Junto a la regulación excesiva, los controles de precio y la confiscación que acosaron al sector privado, así como la quiebra progresiva de empresas públicas, redujeron significativamente la oferta de bienes y servicios al mercado doméstico.

¿Cuáles fueron las consecuencias de estas políticas?

-Muy graves para la producción nacional, al verse privada de insumos, repuestos y equipos, el empleo y para el consumo de bienes finales. En términos per cápita, tomando en cuenta la migración de unos 4 millones de venezolanos entre 2014 y 2018, el consumo privado se redujo en promedio a los niveles existentes a comienzos de la década de la década de 1970. A pesar de tales sacrificios, el Estado no pudo evitar caer, de hecho, en cesación de pagos (default) a finales de 2017

-Destaca, en particular, la entrega a jerarcas militares de los servicios portuarios, aeroportuarios, del custodio de fronteras, despachos ministeriales, sobre todo en el ámbito económico, y del manejo de empresas básicas, que los han convertido en los principales interesados en mantener el régimen de expoliación existente. En premio a su complicidad, les fue entregada en 2017 Pdvsa, empresa que diligentemente desahuciaron hasta reducir su capacidad productiva, hoy, en más del 60%.

-Por último, es menester señalar a los proventos ilícitos del tráfico de estupefacientes y del saqueo de las riquezas minerales del escudo guayanés, con graves daños a la ecología de la región. Se han enajenado recursos del subsuelo, sin autorización de la AN, a intereses extranjeros. En todos estos ilícitos han sido señalados también jerarcas militares en asociación con mafias internacionales.

-Ante la destrucción por el régimen chavista de las capacidades productivas internas, así como las de Pdvsa, y la moderación en los precios de exportación del crudo, el peso del ajuste de Maduro cayó totalmente sobre los hombros de la población. Al continuar con el despilfarro de su antecesor, mientras disminuían los ingresos petroleros, alimentó la inflación con emisión monetaria, contrayendo la capacidad adquisitiva del salario mínimo en más de un 90%, según el índice de inflación llevada por la Comisión de Finanzas de la AN, y en un 80% en dólares.

-Como resultado, la economía del país entró en barrena. A pesar de mantenerse altos los precios internacionales de petróleo hasta finales de 2014, el PIB se estanca en 2013 y comienza a decaer de manera continua, aun con la recuperación de los precios del crudo en 2017 y 2018. Según cifras recientemente publicadas por el BCV, la actividad económica se redujo en un 49,3% bajo la presidencia de Maduro, la peor contracción de país alguno que no haya estado en guerra. Estimaciones recientes del FMI para este año, en el que Maduro usurpa el poder, señalan una posible caída adicional del 35%.

-La inflación volvió a incrementarse en más del 50% en septiembre, según el BCV, para un acumulado de más de 4.650% en lo que va de 2019. A la par, va subiendo el dólar, ahora con cotización única. De manera que ocurre una insólita inflación dolarizada, agravada por el hecho de que la mitad de la población, o más, no tiene acceso a los dólares. Continúa la expoliación multimillonaria por parte de una nueva oligarquía militar – civil, cuyos privilegios defienden a ultranza, mientras que la actividad económica parece ser tragada por un agujero negro, lo que pone de relieve el ajuste más regresivo, retrógrado y cruel.

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