Santiago de Chile despierta “en calma” y trata de recuperar la normalidad

Un manifestante se enfrenta a soldados durante las protestas en Santiago, el 20 de octubre de 2019. – Estallaron nuevos enfrentamientos en la capital de Chile, Santiago, el domingo después de que dos personas murieron cuando un supermercado fue incendiado durante la noche mientras las violentas protestas provocaban ira por las condiciones económicas y la desigualdad social. Un tercer día. (Foto por CLAUDIO REYES / AFP)

 

La capital de Chile despertó este lunes “en calma”, en la primera jornada laboral desde que se radicalizaran las protestas sociales, con sólo una línea de metro abierta y servicios de autobuses subsidiarios para tratar de que los ciudadanos acudan a sus trabajos con normalidad.

Así se expresó el general de división Javier Iturriaga, encargado de la seguridad en Región Metropolitana desde que se decretara el estado de emergencia, que habilitó el uso de las Fuerzas Armadas para controlar la violencia surgida en Chile en el marco de una protesta ciudadana por la desigualdad.

“Ha sido un despertar lento de la ciudad, en calma, en paz, lo que nos tiene muy tranquilos pero al mismo tiempo estamos muy alertas para solucionar cualquier inconveniente que pudieran provocar algunos desadaptados”, dijo Iturriaga a la prensa después de realizar sobrevolar la ciudad para ver la actividad en las primeras horas de este lunes.

A las 6:00 hora local de hoy (9:00 GMT) se levantó el toque de queda que rigió durante toda la madrugada y parte de la tarde y la noche del domingo.

Después de que el servicio de metro permaneciese cerrado desde el viernes, esta jornada abrió una de sus líneas, y se habilitaron servicios especiales de autobueses para facilitar en la medida de los posible que los santiaguinos puedan llegar a sus puestos de trabajo.

Desde primera hora de la mañana se pudo ver a amplios grupos de gente esperando la apertura de algunas paradas de metro y apostada en los paraderos de autobuses.

El tráfico transitaba lento por algunas arterias, pero sin complicaciones excesivas,.

Para evitar mayores aglomeraciones ante un transporte público bajo mínimos, se suspendieron en las clases en los colegios y muchas universidades.

Además, desde el Ministerio de Trabajo se pidió “flexibilidad” a los empleadores ante posibles retrasos de sus trabajadores.

“Somos conscientes de que la ciudad está despertando lentamente y tenemos todas las fuerzas necesarias ante cualquier desmán que pudiera producirse”, dijo Iturriaga, que pidió tranquilidad a la población y que se dirija a sus trabajos y a sus actividades normales.

EFE