Pañales y leche sin señal de inventarios

Pañales y leche sin señal de inventarios

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Lismerys Rodríguez, de 22 años, tiene un bebé de cuatro meses a quien bautizó Luis Daniel. Desde que su niño vino al mundo ella no ha dejado de “parir” los pañales que necesita, aun cuando tenga que recurrir a tallas más grandes. “Es lo que se consiga. Si antes uno escogía hasta si tenía muñequitos o no, ahora no se piensa dos veces para comprar el que se tenga a la mano”. Sol de Margarita

La odisea que ha tenido que protagonizar en busca de esta pieza que no por desechable, deja de ser importante, incluye colas, acudir a las “bachaqueras” o el pedir auxilio a algún familiar que esté fuera de la Isla. “Sin embargo, el abuelo le quiso traer de Caracas dos paquetes y como no cargaba al bebé no se lo permitieron. Eso no debe ser”, afirma la joven.

En su inventario personal apenas ha reunido en los últimos días dos paquetes, de 20 pañales cada uno. En total pagó 800 bolívares.





En la urbanización Cotoperíz III donde reside, relata que cada vez le da más temor hacer colas, porque se forman muchos líos. “Y usted sabe, ahí se liga gente buena y otras malas que se aprovechan en río revuelto, hasta muchachas de esas malandras que se colean, y si alguien se queja le amenazan con apuñalearlo”.

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