Fallece maestra tras inyectarse biopolímeros

Fallece maestra tras inyectarse biopolímeros

Referencial
Referencial

Angy Cirait Ramírez Prieto, de 26 años, era maestra. Murió el pasado sábado, a las 8.30 de la noche en el Hospital Manuel Noriega Trigo, de un paro cardíaco tras presentar una infección severa, causada por la inyección de biopolímeros que le aplicaron en los glúteos hace una semana.  laverdad.com / Luisana González

La docente se inyectó por primera vez su trasero en diciembre del año pasado, contó su madre quien prefirió no identificarse. Hace una semana una amiga la volvió a inyectar en su apartamento, localizado en Ciudad del Sol del municipio San Francisco. Desde ese momento la mujer se comenzó a sentir mal. Al parecer el líquido se le bajó hacia los tobillos y estos se le inflamaron. Se le veían rojos, aseguró la progenitora.

El sábado a las 7.00 de la noche, no aguantó más el dolor en la zona donde le habían colocado el líquido que, a su parecer, le reafirmaría sus glúteos. Avisó a sus parientes de su malestar y estos la trasladaron hasta la emergencia del centro hospitalario, donde falleció unas horas después de su ingreso. La infección se le esparció por todo su cuerpo.





Víctimas de la clandestinidad 

En junio de 2013, Édwar Gregorio Ferrebús Arcaya, de 22 años, murió también en el Noriega Trigo, tras convulsionar por inyectarse por segunda vez  biopolímeros en los glúteos. El peluquero fue hasta la casa de un amigo, ubicada en el sector Haticos, para que le aumentara el trasero.

Guillermo Rafael Montiel Verdugo, conocido en el sector San Jacinto como la “Guillerma”, falleció en el Hospital Adolfo Pons el 18 de agosto del año pasado, luego de inyectarse biopolímeros en los glúteos, en la peluquería y en el centro estético de Ricardo Alberto Rodríguez Medina, conocido como la “Ricky”. El local clandestino lo clausuró la Policía.